Metodología de trabajo en equipo

¿Cuántas veces se le pide a un equipo de personas que se reúnan con cierta periodicidad para hablar de tal o cual problema y que, al final, eleven un informe de conclusiones? ¿Son productivas esas horas o podría mejorarse?

Muchas veces las reuniones se convierten en una tertulia de amiguetes en torno a una mesa de café, en la que nadie tiene muy claro cómo abordar el asunto; después de varias horas de darle "vueltas a la noria", alguno se da cuenta que todavía no han empezado a resolver nada y entonces, con un poco de prisa, van saliendo cosas que rápidamente se comentan, se conciertan y se añaden al borrador de conclusiones. La sensación general al final de la tertulia es que se dedicó mucho tiempo con poco provecho.

La solución a este tipo de situaciones nace en el origen. No se les puede pedir a las personas que se reúnan sin más, dándoles únicamente un objetivo. Hay que darles un esquema de organización de roles y una metodología de trabajo clara y concisa. Veamos:

1) Debe establecerse un coordinador que no sólo tenga la responsabilidad de liderar al grupo, sino que deberá contar con la suficiente autoridad para tomar decisiones. En los grupos pueden surgir conflictos tan comunes como que alguna persona se retrase sistemáticamente a la convocatoria. El coordinador debe tener la suficiente autoridad (reconocida por los demás y confirmada por su superior) para resolver estos conflictos, incluso apartando a los que puedan entorpecer el buen funcionamiento del grupo. El coordinador debe tener "pensamiento grupal" y no permitir que una persona perjudique a varias.

2) De cara a evitar conflictos, en la organización de los grupos debe tenerse en cuenta -dentro de lo posible- la personalidad de cada uno de los integrantes, evitando aquellas situaciones en las que el mal entendimiento entre algunos miembros pueda acabar siendo un lastre y un serio problema para el funcionamiento general del grupo.

3) Una metodología a seguir puede ser la siguiente:

a) el coordinador establece una serie de puntos a tocar y traslada el guión al resto de integrantes.

b) cada uno de ellos se va a su casa con el guión y con la obligación de traer escritas las ideas que le surjan sobre cada uno de los puntos para la siguiente reunión presencial.

c) en la reunión, se ponen en común las distintas perspectivas planteadas por los integrantes, se discuten, se acuerda una solución, se enriquece y se deja plasmada en un documento que se vuelve a compartir.

d) se deja un periodo de reflexión para que cada uno medite sobre el primer acuerdo; si surgen nuevas aportaciones y/o modificaciones se llevan a la siguiente reunión o se notifican al coordinador.

e) finalmente se acuerda el documento definitivo y se traslada a quien generó la reunión.

Explicado así parece bastante obvio, pero... ¿cuántas veces la gente acude a las reuniones con las manos en los bolsillos, sin haber meditado nada sobre el tema a tratar? Y lo peor es que a veces la gente no tiene demasiada culpa: simplemente no se les facilitó un guión con algunos puntos sobre los que empezar a trabajar. Aquí es donde empieza la tarea del coordinador.

Si se aplican con cuidado los pasos anteriores, se obtendrán resultados más interesantes y a menor plazo. La productividad del trabajo habrá aumentado considerablemente.

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2 comentarios:

  1. Hay muchas personas en los equipos que son buenos vendedores pero destrozan los equipos, la pregunta es la siguiente, ¿es mejor ser un buen vendedor y que el equipo se adapte a éste?

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  2. Tienes toda la razón; hay personas que son muy buenas individualmente y un verdadero peligro cuando los haces trabajar en equipo. Mi planteamiento es siempre el siguiente: las personas tienen virtudes y defectos. Debemos poner siempre el interés en las virtudes y asumir los defectos sin darle demasiada importancia. Cuando a una persona la apoyas en su lado bueno y potencias al máximo sus virtudes, la persona se siente bien y da lo mejor de sí. Cuando a una persona la machacas por sus defectos pretendiendo que los corrija, la persona se sentirá incómoda, perseguida... y se quemará dentro de la empresa o cambiará de compañía. El trabajo en equipo o el individualismo es una característica más de las personas. Para una persona individualista que además da un buen resultado a la compañía, potenciemos su faceta individual: démosle responsabilidades para que se sienta bien, démosle autogestión, démosle autonomía. Ojo, hagamos lo posible para que entienda y aprenda a trabajar en equipo, a compartir información, a intercambiar puntos de vista... ¡¡ pero no la machaquemos por aquí !! El planteamiento contrario es con la gente que trabaja bien en equipo: si una persona da buen resultado cuando tiene oportunidad de compartir información con otros, cumple los acuerdos que nacen del intercambio razonado de puntos de vista... dejémosle y potenciemos esta faceta. No lo aislemos y lo hagamos trabajar individualmente. ¡¡Ojo con una cosa !! que puse en el post. Vigilemos que esta persona es responsable y aporta su cuota al equipo: no vaya a ser que a este vendedor le guste trabajar en equipo porque así diluya su responsabilidad y disimule o enmascare sus resultados.

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