¡¡PARADOJAS DE LA ALTA DIRECCIÓN!!

Hace tiempo que me vengo preguntado…¿por qué extraña razón se establece una relación inversa entre “posición jerárquica” y formación? ¿Quiere esto decir que cuando se lleva a posiciones cercanas a la cúspide ya se sabe todo?

Tanto en cursos que impartí como en otros muchos a los que asistí, escuché con relativa frecuencia la frase “aquí tenía que estar mi jefe”. Y lo cierto es que esos cursos se llenan de mandos intermedios, personas “de la base” con aspiraciones de desarrollo profesional y algún que otro alto cargo o empresario (¡¡tréboles de cuatro hojas!!). Si echamos un vistazo al perfil de las personas que asisten a conferencias enfocadas a emprendedores sobre gestión del tiempo, liderazgo, coaching… tampoco es que aquí abunden personas con alta responsabilidad. ¿Qué puede estar pasando?

Los altos cargos son los primeros que se ponen al frente de la pancarta que reclama innovación para su empresa, son los primeros en pedir que la gente se “adapte al cambio”, los primeros que dicen creer en la formación como fuente de ventajas competitivas, pero son también los primeros en desaparecer de jornadas en las que pueden aprender cuestiones relativas a su desempeño. Así se ven las cosas desde la cúspide, generalizando.

Desde abajo la visión en totalmente la contraria. Los mandos intermedios se quejan del poco apoyo que reciben de la dirección cuando quieren implementar cambios que consideran interesantes para las personas a las que dirigen y para la organización, por extensión. Se quejan de que el estilo de dirección no evoluciona, permanece anclado en paradigmas del siglo pasado y que nada pueden hacer ellos sin la complicidad de sus superiores. Se quejan, en una palabra, de la rigidez y poca “cintura” que tiene la organización para adaptarse al cambio. ¡¡Caramba, que paradoja!! Los de arriba piden adaptabilidad a los de abajo y los de abajo creen que es la propia dirección la que permanece inmóvil. ¿A quién creer?

Lo diré tal y como lo pienso, con sinceridad: a los de abajo. Al menos en ese nivel sí noto cierto interés por aprender nuevos métodos y por evolucionar. No me parece descabellado que todos estos directivos medios que asisten a cursos de formación sobre comunicación, liderazgo, motivación, marketing… quieran luego implementar aquellas directrices que ven aplicables a su día a día. Y sí me creo que cuando llegan a sus empresas con ansia de promover cambios, sean los de arriba los que les dicen… “si funciona, no lo toques”. Claro, las cosas funcionan hasta que dejan de hacerlo. Y cuando fallan… ¿quién las arregla? Los que estuvieron toda la vida anclados a un sillón sin aprender nada nuevo? ¿los que nunca mostraron interés por indagar qué “se cuece” por el mundo adelante?

Cuando un alto cargo observa que los resultados de la empresa no cuadran y abre un periodo de reflexión en búsqueda del problema, ¿cuántas veces esa reflexión incluye su propio modelo de management? ¿Acaso es creíble que los problemas siempre se producen en el ámbito de actuación de “los demás”? ¿Qué hacen ellos por mantenerse actualizados, por aplicar un modelo de dirección ”moderno” y acorde con las singularidades del siglo XXI?

En fin, ahí les dejo un montón de preguntas sin respuesta. Yo retomo la reflexión inicial: me resulta muy llamativo que a mayor nivel jerárquico, menor interés por asistir a seminarios, conferencias, cursos, webinars, redes sociales… ¿Van las empresas por buen camino cuando sus dirigentes viven “ajenos” a todas estas fuentes de conocimiento?

Un abrazo y feliz jornada

fIRMA SOCIAL BUSINESS

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